El corredor aéreo, Juan Ignacio Previgliano.           Poesía, 2015.           

Merca, Loyds. Novela, 2014

Sucede que la madurez busca y descubre a poetas serenos como el mar. Tal vez, con una confianza en la palabra que augura tiempos increíbles. En la búsqueda del asombro de ser, del asombro de ser en el tiempo, del asombro de ser en este mundo, en el que hay otros hombres y animales y estrellas. En esa búsqueda del asombro nace también la poesía. Juan Ignacio Previgliano entiende que nombrar la poesía es el reordenamiento del caos o la apropiación de una voz perdida, que alguna vez se mostró, como la revelación: El corredor aéreo.


Nuestro poeta no entiende de equilibrios y se enciende en la pasión que posibilita el lenguaje: nombrar es crear. Verbo. Si una entraña a la otra, Juan Ignacio se repliega sobre lo creado; quiebre y renombre. Su poesía tiene ese movimiento del mar: seduce y rechaza. En ese encanto y movimiento, cada uno de sus versos como auspicios.  

 

Nicolás Correa

 



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