La miel y la ceniza, Esteban Leyes.               Poesía, 2016.

Merca, Loyds. Novela, 2014

 

Sugieren las sustancias espesas sentir la corporeidad al tacto. La miel o la ceniza, cualquiera puede intuir que son dos cuerpos que van aislados, que nunca pueden ni deben confluir. Pero La miel y la ceniza habla de otra intimidad de las cosas. De aquella patria secreta que tienen los sucesos de nuestro mundo, del aire que apenas trasciende el bosque, del frío seco en la playa, del río que no termina de secarse, y aún así es río. La miel y la ceniza es poesía, es cuerpo. Nuestro poeta conoce el orden natural de las cosas y, así, transforma el mundo en un sitio más íntimo y suave.

 

Liernauth Stroclard

                                                                                       

 

 


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